Terapia Sistémica Relacional

balance-1024x682

El Modelo Sistémico Relacional está basado en conceptos y aplicaciones de la Teoría General de Sistemas, la Cibernética, la Pragmática de la Comunicación Humana y los modelos construccionistas.

El modelo sistémico considera al individuo no sólo en su subjetividad, sino también en función de sus interacciones y sus relaciones con los demás. Sabemos que toda conducta humana está enmarcada dentro de un contexto o sistema relacional. Es decir, se entiende que el comportamiento de un individuo no se da aisladamente, sino que tiene sentido dentro de un marco en el que siempre hay “otros” implicados.

Por ello, se puede afirmar que nuestro comportamiento está conectado de manera dinámica a los comportamientos de las personas con las que nos relacionamos, pues vivimos en continua interacción con los demás: familia, amigos, trabajo, etc. donde cada uno de nosotros influye y es influido, a su vez, por los que nos rodean.

La herramienta que utilizamos para relacionarnos es la comunicación, ya que “no se puede no comunicar”. Mediante la comunicación nos definimos a nosotros mismos y a los demás. Es precisamente la definición de uno mismo y del otro la que organiza la interacción y da significado a la situación.

Por tanto, un cambio en la definición, o sea una redefinición, organizaría un cambio en la interacción y un nuevo significado de la situación.

La familia en tanto que sistema es siempre más que la suma de sus partes, pero un cambio en uno de los individuos que componen este sistema provoca indefectiblemente cambios en todos los demás, pues los sistemas humanos se caracterizan por la mutua interdependencia. Un ejemplo que nos ayuda a entender este principio es la etapa de ciclo vital del adolescente. Como todos sabemos, la adolescencia de un hijo genera crisis y cambios en él y, por consiguiente, también en el sistema familiar.

La terapia familiar está especialmente indicada en aquellos problemas derivados de la relación entre los miembros de la familia: adolescentes problemáticos, parejas que estén atravesando una crisis, conflictos padres-hijos, problemas de comportamiento en los niños,…
Este modelo de psicoterapia pone el énfasis en la interacción entre los individuos y en los procesos de comunicación.